Cuando George encontró a Joseph (II). El viaje de la heroína en Star Wars



 Érase una vez un incauto bloguero y novelisto que al cierre de esta edición, mientras buscaba algún anticipo de la música de John Williams para Los últimos Jedi, se comió un spoiler del tamaño de un destructor imperial. Si aún no has visto la película te aconsejo que te desconectes inmediatamente de la red. Pero hazlo después de leer este post en el que, evidentemente, no habrá ningún spoiler de esta entrega, aunque sí de la anterior.





Desde aquel primer Star Wars ha pasado la friolera de 40 años. Teniendo esto en cuenta, es interesante analizar cómo la vieja estructura ha ido creciendo, ramificándose y adaptándose a las nuevas perspectivas propias de nuestro tiempo. En ese sentido, y sin salirnos del universo que nos ocupa, es importante que nos fijemos, por ejemplo, en el papel de la mujer en la saga.

Una de las críticas que recibió Campbell tras la formulación de su teoría era que consideraba el viaje del héroe algo esencialmente masculino, relegando a la mujer a funciones más pasivas. Esto era así en la inmensa mayoría de las historias, tanto en los primeros poemas de tradición oral como en los relatos más recientes. En el caso de la propia Star Wars, la princesa Leia, independientemente de su valor y su fuerza de carácter, no dejaba de ser el "objeto" que había que rescatar, y fundamentalmente por razones prácticas. Era ella la única que conocía la localización de la base de la Alianza Rebelde. Si R2D2 la hubiera conocido, sospecho y me temo que a Su Alteza le habrían dado matarile en la Estrella de la Muerte. 


Pero las cosas, afortunadamente, están cambiando. La literatura y el cine caminan siempre al lado de la sociedad, que hoy demanda nuevos modelos de héroe, al menos en apariencia. La mujer se está imponiendo en la ficción, no como ese objeto pasivo que tejía y destejía mientras Odiseo se tomaba su tiempo para regresar a Ítaca, yaciendo con ninfas y emborrachando cíclopes en el trayecto (que hay que ser golfo),  sino como un sujeto activo, protagónico y con las mismas cualidades en términos dramáticos que sus equivalentes varones. Por eso los nuevos héroes de Star Wars, tanto en la nueva trilogía como en Rogue One son mujeres. Aunque sus roles y sus historias sean tan parecidas a las de Luke Skywalker. En eso el Monomito se mantiene invariable.



¿Podemos hablar entonces de que la nueva trilogía es en realidad un viaje de la heroína y no del héroe? Sí y no. Es cierto que la protagonista indiscutible de estas nuevas entregas es una mujer, pero junto a ella, en un plano ligeramente inferior en importancia, hay un héroe masculino con un camino a desarrollar. La estructura se alimenta de sí misma,  de modo que nos encontramos ante dos o más viajes del héroe en una sola película. Mientras que en la trilogía original el héroe que debía encontrar su camino era sólo uno (Luke) y en la segunda encontrábamos atisbos de alguno más (el joven Obi-Wan destinado a convertirse en maestro Jedi, la reina Amidala cuyo futuro era sacrificarse por la galaxia, etc.), esta tercera trilogía plantea directamente la epopeya de dos misteriosos personajes de pasado incierto y futuro por determinar. 

Hablamos, en efecto, de Rey y Finn.


Vamos a analizar el viaje de estos dos héroes a partir de lo que nos cuenta el Episodio VII. El despertar de la Fuerza.


1. El mundo ordinario.
Abandonada por su familia en circunstancias que no es capaz de entender, Rey malvive como chatarrera en un planeta desértico llamado Jakku. Finn (llamado por entonces FN-2187)  es un soldado de asalto instruido desde niño para el ataque, la guerra y el exterminio de quienes se oponen a la Primera Orden.




2. La llamada a la aventura.
Rey encuentra a BB-8, un pequeño androide con una misión fundamental para la supervivencia de los rebeldes que se oponen a la Primera Orden. Por su parte, Finn descubre que la guerra no está hecha para él y decide desertar. Más adelante, ambos se encuentran, convirtiéndose en blanco de aquellos cuya pretensión es recuperar el androide y el mapa que éste contiene.


3. El rechazo a la llamada
Si existe un personaje negacionista en la saga, es sin duda Rey. En varias ocasiones se niega a abandonar su planeta, convencida de que su familia regresará a buscarla. Incluso cuando ya se ha embarcado en la aventura, sigue pensando que su lugar está en Jakku y que debe volver. En realidad se pasa toda la película rechazando la llamada. Incluso rechaza  la oferta de trabajo que le hace Han Solo y la espada de luz que perteneció a Luke Skywalker. Con lo mal que están los tiempos para rechazar nada. Estos millennials...

Finn parece más echado hacia delante, pero cuando llegan al bar de Maz Kanata (de quien hablaremos luego), decide que eso es demasiado para él y busca largarse de allí en compañía de dos contrabandistas. Sin embargo, todos sabemos lo que pasa cuando un héroe rechaza la llamada: problemas. Y es entonces cuando la Primera Orden llega al planeta y empieza a aniquilar a todo el mundo, poniendo a Finn de nuevo en el camino de los héroes.



4. El encuentro con el mentor. 
Han Solo, uno de los héroes de la primera trilogía, ocupa aquí el papel que en su momento ocuparon personajes como Obi-Wan Kenobi, aunque desde una perspectiva más mundana y descreída. Han es una vieja gloria de otros tiempos, un personaje mitológico hecho persona que habla a Rey y Finn de épocas pasadas que para los jóvenes forman parte del terreno legendario. La Fuerza, Luke Skywalker, Darth Vader... Han se emociona al hablar de ello y nosotros, espectadores con canas, también, porque esos nombres son algo especial en nuestra vida. Eso es bonito y emotivo. Han también entrega a Rey una pistola plateada que le será de ayuda más adelante (¿recuerdas la entrega de la espada en el Viaje del Héroe?)



Pero Han no es el único mentor que aparece aquí. Tenemos también a Maz Kanata, un remedo miope y femenino del Maestro Yoda (mentor en pasadas trilogías), que pone a Rey tras la pista de su pasado y su futuro y, esta vez sí, le entrega una espada que ella rechaza (qué raro, ¿no?).




Finn también tiene su propio mentor. Se trata de Poe Dameron, el piloto al que ayuda a escapar y que, tras un aparatoso accidente, le pone, además de ojitos,  en el camino de Rey y BB-8. Es un tipo de mentor circunstancial, que no da consejos ni aporta sabiduría, pero de quien Finn hereda su chaqueta (no está mal), transfiriéndole así parte de su personalidad aventurera.

El lado oscuro también tiene sus mentores. Si Darth Vader tenía al Emperador Palpatine, Kylo Ren tiene a esa especie de Gollum con elefantiasis llamado Snoke.

Y para terminar, justo al final de la película encontramos al héroe de la trilogía clásica, Luke Skywalker, convertido, no hace falta ser adivino para saberlo, en el mentor de Rey en esta que se estrena ahora.

5. El cruce del primer umbral. 
De algún modo, Rey y Finn lo cruzan juntos cuando se montan en el Halcón Milenario y abandonan el planeta Jakku. Pero esto no es más que un preludio al verdadero mundo especial, al que acceden en el momento en que forman grupo con Han y Chewbacca y parten hacia el planeta Takodana (cuyo verdor contrasta llamativamente con el desierto del mundo ordinario)  para encontrarse con Maz Kanata en un bar que no puede dejar de recordarnos a la cantina de Mos Eisley: el primer umbral de la primera película. ¿Casualidad? Of course, not!




6. Aliados, pruebas, enemigos. 
Aquí hay un poco de todo. Entre los primeros están Han Solo, Maz Kanata, Rey (para Finn), Finn (para Rey)...
Los enemigos los hay de todo pelaje: Unkar Plutt (el chatarrero déspota que quiere robar a BB-8), los soldados de la Primera Orden, Kylo Ren y sus oficiales... También están los Ratharts, esos bichos "grandes, peligrosos y asquerosos" que transporta Han Solo y que se escapan en una escena espantosa destinada a complacer a un público que se duerme si no hay un momento de acción trepidante con efectos digitales cada cinco minutos. Aunque cabe pensar que esos monstruos actúan como aliados, ya que ayudan a nuestros héroes a librarse de los dos grupos de delincuentes que abordan la nave, lo que no les exime de formar parte de una escena deplorable.




7. La aproximación a la caverna más profunda.
Si en la primera y la tercera películas este papel lo interpretaba la Estrella de la Muerte y en la segunda había una cueva real en la que Luke se enfrentaba a sus miedos, aquí tenemos un tenebroso sótano ubicado en el castillo de Maz Takana donde tiene lugar la pesadilla de Rey y la entrega de la espada. El propio planeta Takodana es una caverna profunda, pues es donde nuestros héroes se enfrentan a la Primera Orden con resultados desastrosos. En esa misma batalla, Rey se encuentra con Kylo Ren en una especie de túnel de piedra semejante a una caverna... Pero si hay que señalar un momento, que además tiene más de un paralelismo con el del primer Star Wars, es la llegada de Finn, Han y Chew a la base Starkiller para rescatar a Rey y neutralizar el arma que amenaza a la Resistencia. 
La caverna es tenebrosa para todos: Rey se enfrenta cara a cara con el lado oscuro, Finn se reencuentra con su superior(a) de la Primera Orden tras su deserción, y Han... bueno, Han es quien sale peor parado como a continuación veremos.




8. La odisea / el calvario. 
Aquí no se libra nadie y todo es dolor y disgusto.
Rey es torturada e interrogada, como Leia en la primera película y Han en la tercera. 
Finn sufre el calvario del secuestro de Rey porque es muy sentido. 
Pero aquí la palma del martirio se la lleva Han, que tiene que hacer frente al papelón de encontrarse con que su hijo se ha convertido en un imbécil prepotente, en un seguidor de su diabólico abuelo y en un traidor parricida. El asesinato del padre a manos del hijo es un tema recurrente en la saga, en la mitología y en el inconsciente colectivo: matar al padre de manera simbólica (¡he dicho simbólica!) es el único modo de madurar. Pero aquí sirve, además, para demostrarnos a nosotros y a los protagonistas de la historia que Kylo Ren es algo más que un pringado con máscara y episodios de hipertensión. Es (perdón, Leia) un auténtico hijo de puta capaz de lo peor, lo cual sube las apuestas de cara a las siguientes etapas del viaje.




9. La recompensa (la espada). 
Rey logra escapar tras descubrir que puede usar la Fuerza para influir en las mentes de los soldados de asalto. Finn la ayuda en su huída. Ambos consiguen, pues, su recompensa.
En cuanto a la espada, en este caso, pasa de mano en mano. Remontándonos a otros tiempos podemos seguir el recorrido de la siguiente manera: de Vader a Obi-Wan y luego a Luke, a Maz Kanata, a Rey, a Finn y de nuevo a Rey para volver a Luke al final de esta primera entrega de la nueva trilogía. ¿Hemos dicho ya que el Viaje del Héroe tiene una estructura circular? ¿Y que es posible que la espada sea la auténtica protagonista de la saga?

10. El camino de regreso. 
A veces volver no implica hacerlo al lugar físico del que se parte. Rey ha comprendido que volver a Jakku no tiene ningún sentido, así que donde regresa es a ese nuevo mundo que parece haberla aceptado como una más y completar la misión encomendada a BB-8 al principio de la película.

11. La resurrección. 
Hay varias muertes en esta historia. Algunas son literales e irreversibles, como la de Han Solo, pero otras son metafóricas y van sucedidas de una resurrección, tal como vimos en el caso de Luke... y seguimos viendo, pues Luke parece despertar de su letargo (al igual que R2D2) en el momento en que Rey aparece para entregarle la espada al final de la película. 
La propia Rey también vuelve de la muerte tras escapar de la Starkiller y la tentación del lado oscuro ofrecida por Kylo Ren. 
Por último, Finn renace un par de veces. Lo hace al recibir su nuevo nombre (y la chaqueta) a manos de Poe Dameron, dejando así atrás su pasado como soldado de la Primera Orden; y luego, hacia el final, queda inconsciente tras su pelea con Kylo Ren, aunque sabemos que "resucitará" convertido en un héroe de la Resistencia. ¿Cómo lo sabemos? Pues porque lo hemos visto en los tráilers, en el cartel de Los últimos Jedi y en IMDB. Así de avispados somos.



12. El regreso con el elixir.
Atendiendo al significado estricto de "elixir" en el monomito, debemos referirnos a aquello que debe ser recuperado y llevado a la comunidad para sacar a esta de la crisis que padece. Puede ser un objeto, un conocimiento especial... o una persona. En este caso, tal como se plantea desde el inicio, es el propio Luke Skywalker lo que debe ser traído de vuelta. Por tanto, este punto es bastante claro al respecto. Luke es el hombre objeto que la heroína debe recuperar.
Pero existe otro elixir más espiritual: el que adquiere Rey al comprender que su destino no está ligado a su planeta de origen, sino que forma parte de algo mucho más importante y trascendental, como sin duda veremos en los cines a partir de ya mismo.




Nota final: 
El despertar de la Fuerza es más larga que Una nueva esperanza, y aunque contiene todas las etapas del viaje del héroe más o menos de forma cronológica, estas se encuentran más separadas entre sí que en las películas originales. Eso se debe a los hábitos de los espectadores jóvenes, que exigen peleas, batallas y persecuciones cada poco tiempo para no aburrirse. Eso no lo digo yo. Hace poco una chica de 18 años me confesó que le gustaba mucho más la segunda trilogía que la primera porque esta era más aburrida (sic) y los efectos especiales más cutres. Los ejecutivos de Hollywood tienen esto en cuenta. De ahí que entre la llamada a la aventura y el cruce del primer umbral en el Episodio VII haya tantas escenas de acción como la ya mencionada de los bichos esos en la nave de Han Solo.

Dicho lo cual, toca ir al cine a ver qué nos depara ese nuevo Viaje del Héroe que sin duda será el Episodio VIII.

Y cuando vuelvas, pásate por aquí a comentar.  ¡Sin spoilers, que te veo!

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