Rick Riordan. Mitología y dislexia



Érase una vez un muchacho con THDA, dislexia y problemas de adaptación que un buen día descubrió que era hijo de Poseidón, el dios griego de los océanos. Y que sus supuestos trastornos eran en realidad una suerte de superpoderes.

Chulo, ¿eh? Pues de eso va Percy Jackson y el ladrón del rayo, la novela en la que se basa una película que pusieron un día que iba yo en el AVE y que, a falta de otra cosa mejor que hacer, decidí ver por curiosidad. Para mi sorpresa, resultó una experiencia tan entretenida como interesante. Aunque su factura era algo endeble y casi televisiva (cutre, vamos), como aficionado a la mitología antigua conecté fácilmente con la premisa, los personajes y ese universo que fundía lo ancestral con lo contemporáneo.

Ha estado bien, pero seguro que es mejor el libro, pensé mientras el tren se detenía en la estación de Zaragoza-Delicias para soltar a unos viajeros y recoger a otros.

Y es que yo, que procuro estar enterado de cuantas más cosas inútiles mejor, sabía que la peli que me acababa de tragar estaba basada en una serie de novelas escritas por un tal Rick Riordan. Me había topado con sus llamativas cubiertas más de una vez en mis incursiones por librerías físicas y digitales, aunque nunca me habían llamado especialmente la atención. Un remedo de Harry Potter pero con mitología griega en lugar de magia medieval, debí pensar. Y en parte estaba en lo cierto. De hecho la película está dirigida por Chris Columbus, a quien debemos las dos primeras entregas cinematográficas de las andanzas del mago gafotas (aunque se nota que para estas había más pasta).


Uma Thurman meduseando. Un smartphone suple al espejo del mito original.


Finalizada la película me olvidé del asunto, aunque al poco me hice con la estimable banda sonora de Christophe Beck. Que, oye, no es John Williams, pero tiene su puntito épico. Y ahí acabó mi relación con Percy. Ni siquiera me interesé por la secuela de la película, Percy Jackson y el mar de los monstruos, que estrenaron poco después y que, según dicen, es tan cutrilla como la primera. Si no más.

El universo de Rick Riordan regresó a mi vida cuando, no hace mucho, en el Kindle Flash de Amazon ofertaron una de las entregas de la serie por menos de un euro. Como soy un poco rácano y la vida está muy cara, aproveché la ocasión y me la compré. Se trataba de El héroe perdido, el primer volumen de una serie hija de la principal y que se titula Los héroes del Olimpo. Como estos días estaba un poco hasta las narices de novela negra, me decidí a leerla. Así, a pelo. Sin haber leído la saga anterior. Con un par. Sin miedo a los sobrevalorados spoilers ¿Qué somos: lectores o ratas?

DE QUÉ VA

Como he leído, puedo hablar. La cosa va de tres jóvenes procedentes de familias desestructuradas que, sin saber muy bien cómo, se encuentran un buen día en un autobús escolar camino del cañón del Colorado. Son Jason, un muchacho con amnesia; Piper, una chica rebelde y de indumentaria y actitudes algo macarras; y Leo, de origen latino y el graciosete del grupo. Como suele ocurrir en estos casos, los tres están traumatizados por acontecimientos no muy claros de su infancia. Pero sus dudas quedarán resueltas a partir   de un acontecimiento extraordinario que los llevará a un lugar llamado Campamento Mestizo, donde les será revelado que cada uno de ellos es hijo de un dios griego.

A punto de terminar la lectura sólo puedo decir una cosa: ojalá estos libros hubieran existido cuando yo tenía 12 años. Es más: estoy deseando que mi hijo cumpla 12 años (sólo le faltan 10) para comprarle la colección completa. Más allá de la calidad literaria que pueda tener -hablo sólo de la entrega que conozco- esta mezcla de aventuras trepidantes, crisis existenciales de juventud y mitología clásica a caballo entre el mundo real y el fantástico (el monte Olimpo o el palacio del dios Eolo se unen a localizaciones como Detroit, Chicago o San Francisco) me parece uno de los inventos (o reinventos) más interesantes de la narrativa actual para jóvenes.





Metamorfosis de Ovidio aparte, no se me ocurre mejor forma para que un muchacho o una muchacha se acerque por primera vez al imaginario grecolatino que con una de estas novelas. Esta en particular, e imagino que el resto, es adictiva desde los primeros capítulos (cada uno narrado desde el punto de vista de uno de los tres protagonistas) y con tantas referencias mitológicas como descacharrantes golpes de humor.

En cierto modo me recuerda al clásico de Superlópez La caja de Pandora, una de mis historietas favoritas del superhéroe patrio, precisamente por esa mezcla de cotidianidad y mitología salpicada de gracejo. Sin ser una comedia ni alcanzar el absurdo de, por ejemplo, un Terry Pratchett, la humanización de los dioses y la deificación de los personajes "reales" dan lugar a situaciones muy divertidas, sin abandonar por ello el tono épico y aventurero que domina la obra.

Si crees que tu hijo (¡o tú mismo!) no está aún preparado para calzarse La Odisea, estos libros son una excelente elección para que lleve a cabo un primer contacto con Zeus, Hera, Apolo, Atenea y toda la tropa olímpica. Seguro que en unos años te está pidiendo a Homero. Si no, siempre puedes echarlo de casa.


RIORDAN, ESE TIPO MAJO DE TEXAS

Ha sido a raíz de la lectura de este libro que me he interesado por averiguar algo más sobre el autor, Rick Riordan, y he sabido que creó al personaje de Percy Jackson basándose en su propio hijo, Haley, quien padece los mismos trastornos que aquel: dislexia y déficit hiperactivo de atención. Estas circunstancias llevaron al pequeño Haley a rechazar la lectura con nueve años, aunque sí se interesó por los mitos griegos. Por esa razón, su padre decidió crear la saga de Percy Jackson, un muchacho a quien los mencionados trastornos no le impidieron convertirse en un héroe legendario dentro del mundo especial que conoce cuando comprende quién es en realidad.

"Eso son tus reflejos para la batalla. En una lucha real te mantendrían vivo. Y en cuanto a los problemas de atención, se debe a que ves demasiado, Percy, no demasiado poco."

Con estas palabras le explica a Percy uno de los personajes del libro que la mayoría de los semidioses tienen estas características. Lo que en el mundo real se considera un problema, en estas historias resultan ser cualidades benefactoras. Esa es la contribución a la sociedad de esta serie y, en general, de este tipo de literatura juvenil. Los magos, los dioses, los semidioses o los superhéroes tienen todos una tara que los hacen socialmente inadaptados, pero al mismo tiempo especiales y poderosos. De igual manera, los dioses clásicos tenían defectos humanos. El mensaje que se lanza a los jóvenes es: nadie es menos que nadie por ser como es. Lo importante es lo que hagas.


Rick Riordan con su hijo Haley


Fan acérrimo de la mitología antigua y los cómics de Marvel (una unión muy lógica a mi modo de ver), Riordan tuvo una idea genial. En lugar de crear nuevos héroes o copiar los ya inventados, decidió tirar de la más grande y completa cantera de metahumanos existente: los dioses y héroes de la mitología antigua. Esta elección cuenta con dos grandes ventajas: esos personajes son los más conocidos del mundo y además están libres de derechos.

Como autor que ha escrito una novela sobre Isis y otra sobre Medusa, y habiendo conocido lo que se oculta tras estas series, es más que probable que siga leyendo a Rick Riordan en el futuro, pese a haber dejado muy atrás la edad reglamentaria. No puedo dejar de pensar que convertir a los grandes héroes de la antigüedad en colegas de aventuras es una gran idea. Imagina ir al Museo del Prado, plantarte ante un cuadro de Rubens, de Tiziano o de Velázquez y encontrarte con los personajes del libro que lee tu hijo. 

¿Hay mayor grado de transculturalidad?




Series y libros disponibles en español:

Percy Jackson y los Dioses del Olimpo

  • El ladrón del rayo
  • El mar de los monstruos
  • La maldición del titán
  • La batalla del laberinto
  • El último heroe del Olimpo


Los héroes del Olimpo

  • El héroe perdido
  • El hijo de Neptuno
  • La marca de Atenea
  • La Casa de Hades
  • La sangre del Olimpo


Las Crónicas de Kane

  • La Pirámide Roja
  • El Trono de Fuego
  • La sombra de la Serpiente


Magnus Chase y los Dioses de Asgard

  • La Espada de Verano

Las Pruebas de Apolo


  • El Oráculo Oculto
  • La Profecía Oscura




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